Del 29 de noviembre 2014 al 31 de enero 2015.

Galería La caja negra ediciones

El mundo de arte contemporáneo ha roto los compartimentos estancos referidos a la práctica artística y los estamentos relacionados con otras disciplinas, tales como la arquitectura, el diseño y, en general, las artes aplicadas. También las jerarquías entre alta y baja cultura han sido atravesadas en multitud de ocasiones. Las generaciones de las décadas de los años sesenta y setenta vivieron movimientos culturales, poéticos, artísticos, musicales y políticos que tuvieron gran influencia en la concepción del
arte, tanto en sus técnicas como en sus conceptos y modos de producción.
Oscar Mariné tiene una larga trayectoria como diseñador gráfico, promotor cultural, editor y agitador en múltiples terrenos. A su muy conocida trayectoria en estos campos se une un trabajo específico en el territorio de la creación artística, estrechamente relacionado con la cultura de esas décadas, permeable a todo tipo de influencias culturales, tanto las que provienen del mundo literario como musical, cinematográfico o de puras vivencias.
La exposición Painted Words reúne un conjunto de pinturas relacionadas directamente con la memoria de todos los elementos mencionados. Elementos de la cultura beat y del pop, como la poesía de lo inmediato, la carretera, el jazz y el rock. También los anuncios luminosos, las ciudades y los bares. Hay algo mas allá de lo profesional y lo interdisciplinar, que da sentido al conjunto del trabajo de Oscar Mariné y es la pasión con la que encara cada proyecto. Desde las míticas portadas realizadas para Siniestro Total, hasta la edición de la revista Madrid me Mata, los carteles de las películas de Almodóvar, sus intervenciones en todo tipo de proyectos, o el trabajo pictórico que ahora presentamos, y que es totalmente congruente con lo que podemos llamar, sin duda, el mundo Mariné.
En el texto escrito para el catálogo de la exposición, Diego A. Manrique escribe: “Pueden discrepar, naturalmente. Painted words tiene mucho de juego, de Trivial Pursuit, incluso de banda sonora para un onírico recorrido por un paisaje nocturno de neón urbano. Sería un capricho íntimo de Mariné, en el mismo sentido que One from the heart fue un capricho personal de Francis Ford Coppola. Impávidas superficies brillantes que, pudorosas, esconden su complejidad emocional”.