Peio Aguirre
Crítico de arte, comisario independiente y editor


Pilar Acón Segura
Coordinadora de la especialidad Diseño de Producto docente del departamento de proyectos







Marina Fernández Ramos
Docente del departamento de proyectos









Belén González Riaza
Jefa del departamento de relaciones internacionales. Docente del departamento de proyectos.




















Eva Iszoro Zak
Docente del departamento de proyectos














Marta Pastor Estébanez
Coordinadora del Máster en Diseño de Espacios Comerciales y docente del departamento de proyectos









Marisa Gallén
Presidenta Associació València Capital del Diseny
Alba Armada
Docente del departamento de proyectos
José María Canalejas
Docente del departamento de materiales y tecnología








Pierluigi Cattermole
Docente especialista
































José Miguel Celestino Mur
Vicedirector de la Escuela Superior de Diseño de Madrid














Ana Belén Rojo Ojados
Docente del departamento de cultura y gestión del diseño











Fernando Castro Flórez
Julia Oliet Palá
Coordinadora de la formación básica
José María Ribagorda Paniagua
Coordinador de la especialidad de diseño gráfico
Guadalupe Martín Herández
Coordinadora de la especialidad de diseño de interiores
Angelina Gallego Villegas
Coordinadora de la especialidad de diseño de moda
Estrella Juárez Millán
Coordinadora de la especialidad de diseño de producto
Adam Bresnick Hecht
Coordinador del Máster en diseño interactivo
Luis Conde Arranz
Coordinador del Máster en diseño interactivo































































Temas
Tipo
Año
Aprender a perderse en la ciudad del siglo XXI
Por Adam Bresnick Hecht
Coordinador del Máster en diseño interactivo

La ciudad moderna emergió con todos los ingredientes de la actual ya en el siglo XIX, y Walter Benjamín en los años 20 del siglo pasado analizó esta ciudad del consumo tan parecida a nuestra realidad del hoy. Más aun, Benjamin halló en los cuentos del autor norteamericano Edgar Allan Poe todo un elenco de personajes y obsesiones que pueblan estas, entonces, ya nuevas metrópolis. Estos actores delimitan aspectos fundamentales de la experiencia urbana y siguen marcando nuestra modernidad. En esa arqueología aparece el personaje del detective, introducido por Poe en su cuento Los crímenes de la calle Morgue en 1841. El detective en términos policiacos escudriña el interior, y es capaz de analizar las casas como lugares que revelan pistas sobre los acontecimientos. El mismo Poe, además, da origen a todo un género literario y posteriormente televisivo, escribe otro texto, en este
caso un ensayo sobre los interiores: Filosofía del mueble (1840). Poe era consciente que un interior nos habla, nos revela, nos forma y determina nuestro comportamiento. Como estudiosos de los interiores somos detectives.
En la ciudad, el comercio y sus espacios, forman parte intrínseca de la experiencia urbana. Benjamin, identifica a un observador sofisticado que explora, observa e absorbe la cuidad, y la recrea en su mirada. Es el flâneur o paseante, un producto del capitalismo ciertamente alienado. En nuestra cultura pos capitalista y pandémica, somos paseantes virtuales. La experiencia física se ha compaginado y en ocasiones re-emplazado por relaciones sentimentales, comerciales y laborales llevadas a cabo en un sin fin de aplicaciones de realidad virtual compartida. Pinterest, Instagram, TikTok, Tinder, Grindr, Facebook, Meet, Zoom, Skype son las nuevas calles de nuestra cuidad del siglo XXI, una cuidad de ilimitada extensión. Spotify y YouTube proporcionan nuestra banda sonora, individual pero también compartible y compartida, en los auriculares de nuestros teléfonos inteligentes y nuestros portátiles. Aquel paseante del siglo XIX, por definición masculino y blanco, es ya multicultural, de genero indeterminado o líquido, un fiel reflejo de la evolución de nuestra sociedad.
El estudiante en este momento histórico es a su vez participe y observador del fenómeno. Un paseante que recoge tendencias, las enfoca y las aplica. Desde el año 2015 se imparte el máster en Diseño de Espacio Comercial. Con una consolidada implantación, sus enseñanzas transversales son todavía más pertinentes que nunca en el panorama actual de la pandemia COVID-19 y su irrupción de los hábitos de consumo, la compra y el ocio. ¿Cómo ha de ser un espacio comercial hoy? El diseñador de interiores debería orquestar con
maestría y encada caso los objetivos de la marca, para idear y afinar la experiencia del espacio, liderar su ejecución tanto en su construcción como en su cumplimiento de normativa y licencias. El diseño tiene el potencial de la transformación y así se estudia y se pone en práctica en nuestras enseñanzas.
Los trabajos de los alumnos involucran estudios de mercado, omnicanalidad, una concepción de marca desde diferentes ópticas además del estudio de su resolución espacial. El diseñador de interiores ha de concebir la experiencia espacial en todas sus vertientes y capacidades perceptivas. Lejos de limitarnos a idear conceptos meramente instagrameables, formamos creadores de espacios, capaces de proponer coherentes propuestas espaciales ideadas en su conjunto.
La arquitectura de interiores ha de movernos, hablarnos. “Perderse en una ciudad,” dijo Walter Benjamin, “como quien se pierde en el bosque, requiere aprendizaje”. El máster en Diseño de Espacio Comercial logra ese aprendizaje de perderse en esa ciudad del siglo XXI, mitad real y mitad virtual, para así descubrirse y concretarse.