Peio Aguirre
Crítico de arte, comisario independiente y editor


Pilar Acón Segura
Coordinadora de la especialidad Diseño de Producto docente del departamento de proyectos







Marina Fernández Ramos
Docente del departamento de proyectos









Belén González Riaza
Jefa del departamento de relaciones internacionales. Docente del departamento de proyectos.




















Eva Iszoro Zak
Docente del departamento de proyectos














Marta Pastor Estébanez
Coordinadora del Máster en Diseño de Espacios Comerciales y docente del departamento de proyectos









Marisa Gallén
Presidenta Associació València Capital del Diseny
Alba Armada
Docente del departamento de proyectos
José María Canalejas
Docente del departamento de materiales y tecnología








Pierluigi Cattermole
Docente especialista
































José Miguel Celestino Mur
Vicedirector de la Escuela Superior de Diseño de Madrid














Ana Belén Rojo Ojados
Docente del departamento de cultura y gestión del diseño











Fernando Castro Flórez
Julia Oliet Palá
Coordinadora de la formación básica
José María Ribagorda Paniagua
Coordinador de la especialidad de diseño gráfico
Guadalupe Martín Herández
Coordinadora de la especialidad de diseño de interiores
Angelina Gallego Villegas
Coordinadora de la especialidad de diseño de moda
Estrella Juárez Millán
Coordinadora de la especialidad de diseño de producto
Adam Bresnick Hecht
Coordinador del Máster en diseño interactivo
Luis Conde Arranz
Coordinador del Máster en diseño interactivo































































Temas
Tipo
Año
Del espacio y sus ocupantes
Por Guadalupe Martín Herández
Coordinadora de la especialidad de diseño de interiores

Una de las principales funciones del diseñador de interiores es la transformación de espacios para mejorar su uso o para la implementación de otros nuevos, los cuales pueden durar desde pocas horas a un tiempo indeterminado. En todo caso, deben ser intervenciones que conecten con los usuarios, con una especial atención a los materiales y a múltiples aspectos como la funcionalidad, la ergonomía o las condiciones acústicas y de iluminación.
El diseñador de interiores comprende el espacio, los objetos y sus ocupantes como un sistema complejo de relaciones. Espacios donde el volumen, la forma, la proporción y la manera en que éstos se articulan, los definen y conectan. Una complejidad a la que debemos añadir otros factores ambientales como el confort térmico o la calidad del aire. Y si algo hemos aprendido este curso, marcado por el confinamiento, es precisamente eso: la influencia de los espacios interiores en nuestra salud y calidad de vida. La necesidad de mejorar o adaptar su diseño a la nueva realidad se hace imperativa para hacer frente a los pronósticos de la era post-pandémica.
¿Cómo ha cambiado la crisis los espacios donde vivimos, trabajamos o estudiamos? Durante los meses de confinamiento la vivienda ha adquirido un protagonismo inesperado. Ha pasado de ser nuestro espacio más íntimo, solo destinado al descanso y la vida familiar, a ser invadido por actividades que anteriormente ocupaban espacios públicos o compartidos. Un entorno doméstico convertido en oficina, escuela o gimnasio; usos que en mayor o menor medida han llegado para quedarse.
La crisis nos ha brindado la ocasión de repensar nuestros hábitats cotidianos. La adaptación de nuestros hogares ha implicado una revolución que ha puesto de relieve la falta de espacio y flexibilidad de la mayoría de las viviendas. A ello debemos sumar otras características como la ventilación, la luz natural o su relación con el espacio urbano que las rodea,
características que también inciden en nuestra salud física y mental. La cocina, el salón o el dormitorio se han convertido en espacios multiusos, donde alojar nuestra oficina, aula o gimnasio, todos ellos conectados a una ventana exterior virtual llamada zoom, skype, meet, facetime, etc. Una ventana exterior de doble sentido, que del mismo modo que nos ha permitido adentrarnos en otros escenarios, ha hecho que nuestros espacios más personales e íntimos han sido expuestos debido a la proliferación de video llamadas y ese lugar al que
antes sólo invitábamos a las personas más cercanas, ha acogido visitas muy dispares, obligándonos a compartir una parte de nosotros mismos.
Nos hemos visto obligados a replantearnos, no solo la manera de habitar nuestras casas, sino nuestros espacios de trabajo y aquellos en los que socializamos, tales como restaurantes, bares o cafeterías. Las reglas de juego (reducción de aforos, usos de mascarillas, distancia interpersonal) han impuesto un nuevo paradigma que, mal implementado, da a lugares que no llegan a ser del todo confortables y, en cualquier caso, limitados. La atomización de las oficinas y la posibilidad de trabajar desde la propia vivienda ha dado lugar a un aprovechamiento mercantilista de las empresas, las cuales han visto reducidos sus gastos en alquileres y no necesitan disponer de un gran número de puestos físicos de trabajo que vayan a ser ocupados al mismo tiempo. También nuestra manera de comprar ha cambiado. La experiencia de adquirir ropa, accesorios o dispositivos digitales se ha extendido hasta productos de primera necesidad, obligando a las grandes superficies a replantearse su modelo de venta y de negocio.
¿Y cuál es el papel del diseñador de interiores ante esta nueva perspectiva? Todas estas transformaciones suponen un reto para esta disciplina, que debe aprovechar para hacer una lectura en clave de oportunidad. Estas nuevas demandas de la sociedad deben impulsarnos a reflexionar para poder anticiparnos al futuro. El diseñador de interiores asume una labor predictiva para dar servicio y respuesta a las nuevas necesidades y modos de habitar y vivir. Entrarán en juego aspectos como la sostenibilidad, la inserción de las nuevas tecnologías o la domótica. Nuestros hogares tendrán que ser capaces de adaptarse, ofreciendo la posibilidad de introducir nuevas funciones. Todo ello, sin perder de vista nuestro principal objetivo y compromiso, el de ofrecer espacios que nos emocionen, nos impresionen, nos conmuevan y que influyan de manera positiva sobre nosotros.